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Síntomas

Moretones y agotamiento en la universidad: cuándo revisar la sangre

Por qué la combinación de moretones sin explicación y fatiga persistente en jóvenes adultos amerita un conteo sanguíneo completo, y qué son las petequias.

En resumen

Guía sobre los moretones y el agotamiento en estudiantes universitarios, con las señales de leucemia que un simple análisis de sangre puede aclarar en un día.

Lo que suelen resultar ser los moretones y el agotamiento

Los dos síntomas son muy comunes en gente joven. Casi siempre tienen causas distintas y separadas. En la vida de estudiante, el agotamiento suele venir de dormir poco o de un horario que cambia todo el tiempo. También de una infección viral reciente o de mononucleosis. A veces el hierro está bajo, ya sea por reglas muy abundantes o por comer poco y mal. Otras causas son la tiroides lenta, la depresión o la ansiedad. Los moretones fáciles suelen venir de piernas activas, de deportes de contacto o de los analgésicos antiinflamatorios. También de una tendencia natural a tener capilares frágiles, algo que la persona arrastra desde hace años.

La leucemia es poco frecuente. Esta pareja de síntomas tiene su propia página por un motivo. No es que suela ser cáncer. Es que un análisis de sangre barato puede aclararla en un solo día.

Por qué esta combinación se trata de forma distinta

La médula ósea hace tres cosas: glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos. Cuando algo satura la médula, las tres bajan a la vez. Por eso los síntomas llegan en grupo y no de uno en uno.

  • Los glóbulos rojos bajos dan fatiga que el sueño no quita, piel pálida, falta de aire al subir escaleras y pulso acelerado.
  • Las plaquetas bajas dan moretones sin golpe que uno recuerde. También moretones en sitios raros, como el tronco, la espalda o la parte alta de los brazos. Y encías que sangran al cepillarse, sangrados de nariz seguidos y reglas mucho más abundantes de lo normal.
  • Los glóbulos blancos bajos dan infecciones que vuelven o no se curan, llagas en la boca, dolor de garganta y fiebre sin causa clara.

Las petequias son la señal que más vale la pena aprender. Son puntos rojos o morados del tamaño de la punta de un alfiler. Salen sobre todo en la parte baja de las piernas. No se borran cuando uno aprieta un vaso de vidrio claro encima. No son moretones, y tampoco son un sarpullido por roce.

La guía de referencia del Reino Unido pide a los médicos pensar en un conteo sanguíneo completo muy urgente ante ciertas señales en un adulto. Son estas: piel pálida, fatiga que no cede, fiebre sin causa clara, infecciones que siguen o vuelven, ganglios hinchados por todo el cuerpo, moretones sin causa, sangrado sin causa, petequias, o un hígado o un bazo grandes. En la misma lista entran el dolor de huesos, los sudores de noche muy fuertes y bajar de peso sin querer. Los síntomas de la leucemia aguda suelen aparecer a lo largo de unas cuatro a seis semanas antes del diagnóstico. Es fácil confundirlos con una gripe.

Qué implica una evaluación

La primera prueba es un conteo sanguíneo completo con diferencial. Casi siempre se pide junto con un frotis de sangre. Cuesta muy poco y suele estar el mismo día. Sirve para separar una falta de hierro, que es común, de algo que urge atender. La mayoría de estas pruebas sale normal, o muestra una causa sencilla y con tratamiento.

Si el conteo sale raro, se suele repetir la prueba. Luego vienen los estudios de coagulación, la ferritina, la vitamina B12 y el ácido fólico. También la función del hígado y del riñón, y la deshidrogenasa láctica. El frotis de sangre se mira en busca de células blásticas, que son glóbulos jóvenes que no maduran bien. Cuando se sospecha leucemia, se hace una aspiración y biopsia de médula ósea. Con citometría de flujo y estudio citogenético se confirma el diagnóstico y se define el subtipo. Ese envío al especialista va rápido, muchas veces en pocos días.

Los moretones con plaquetas normales y coagulación normal son comunes. Casi nunca hacen falta más pruebas, una vez que se revisan los medicamentos y el historial de sangrado.

Qué tanto tiempo es demasiado esperar

El cansancio solo, después de exámenes y sin ningún otro cambio, no pide un análisis esta semana. Pide descanso. Y una revisión si dura más de un mes.

Pida cita en unos días si salen moretones sin causa junto con fatiga de más de dos o tres semanas. También si los moretones salen donde nada lo golpeó, si las encías sangran al cepillarse, o si ha tenido varias infecciones seguidas.

Vaya a una sala de emergencias o llame al 911 si hay sangrado que no para después de diez minutos de presión firme, si le falta el aire estando en reposo, si se desmaya, o si tiene fiebre con confusión o con temblores fuertes.

La fiebre en quimioterapia sigue otra ruta. Si ya está en tratamiento y su temperatura llega a 100.4 °F (38 °C) o más, llame a su equipo de oncología de inmediato, sea la hora que sea: los CDC tratan esa fiebre como una emergencia médica porque puede ser la única señal de una infección grave. Ese equipo conoce su esquema y le dirá adónde ir. Acuda a urgencias solo si no logra comunicarse con ellos en poco tiempo.

Busque atención el mismo día si hay petequias que no se borran, o fiebre con malestar general sin las señales de arriba.

El servicio de salud de la universidad ve esta combinación seguido y está hecho a pedir la prueba. Nombre los dos síntomas juntos, en la misma frase. Diga cuántas semanas lleva cada uno. La fatiga sola suena a vida de estudiante. La fatiga más moretones nuevos y sin causa suena a motivo para revisar la sangre. Si sale tranquilo pero sin análisis y la cosa no mejora, está bien volver y pedir el conteo sanguíneo completo de forma directa.

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