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Tratamientos

Los anticuerpos monoclonales explicados

Guía en español sobre Los anticuerpos monoclonales explicados. Explica qué puede significar, por qué importa y qué preguntas llevar al equipo de atención.

En resumen

Resumen en español de Los anticuerpos monoclonales explicados, con pasos prácticos y preguntas para la visita.

La versión sencilla

Su cuerpo fabrica unas proteínas llamadas anticuerpos. Los anticuerpos ayudan a su sistema inmunitario, que es su defensa natural. Le sirven para reconocer los gérmenes que causan enfermedades, como las bacterias y los virus. Además los marcan para que el cuerpo los destruya.

Los anticuerpos monoclonales se crean en un laboratorio. Son proteínas del sistema inmunitario. Igual que los anticuerpos propios, reconocen blancos concretos. Los científicos los diseñan para que se peguen a blancos que hay en las células con cáncer.

Los anticuerpos monoclonales son proteínas hechas en un laboratorio. Se fijan a blancos concretos de las células con cáncer.

Cómo combaten el cáncer

Muchos anticuerpos monoclonales se usan para tratar el cáncer. Son un tipo de terapia dirigida. Es decir, están hechos para actuar sobre blancos concretos. Algunos también son inmunoterapia, porque guían al sistema inmunitario contra el cáncer.

Pueden actuar de varias formas:

  • Marcar las células con cáncer. Algunos anticuerpos monoclonales marcan esas células. Así el sistema inmunitario las reconoce y las destruye mejor. Por ejemplo, un anticuerpo se une a una proteína llamada CD20. Esa proteína está en los linfocitos B y en algunas células con cáncer. Los linfocitos B son un tipo de glóbulo blanco. Al unirse, el sistema inmunitario las destruye.
  • Acercar las células T al cáncer. Otros anticuerpos monoclonales acercan las células T a las células con cáncer. Por ejemplo, uno se une a una proteína de la superficie de las células de leucemia. A la vez se une a otra proteína de la superficie de las células T. Así las células T quedan lo bastante cerca para responder y destruirlas.

Qué cánceres tratan

Se han aprobado muchos anticuerpos monoclonales. Sirven para tratar una gran variedad de cánceres. Que uno sea o no una opción para usted depende de su cáncer concreto. Por eso su equipo de atención médica es la mejor fuente sobre su tratamiento.

Efectos secundarios que debe conocer

Los anticuerpos monoclonales pueden dar efectos secundarios. Estos cambian de una persona a otra. Dependen de cómo esté de salud antes del tratamiento. También de su tipo de cáncer y de si está muy avanzado. Y del tipo de anticuerpo y de la dosis. Los médicos y los enfermeros no pueden saber con certeza si van a ocurrir, ni cuándo. Por eso conviene que usted conozca los signos de alarma.

Como casi todas las inmunoterapias, pueden dar reacciones en la piel donde entra la aguja. También pueden dar síntomas parecidos a los de la gripe.

Las reacciones en el sitio de la aguja incluyen dolor, hinchazón, sensibilidad, enrojecimiento, picazón y sarpullido.

Los síntomas parecidos a los de la gripe incluyen escalofríos, fatiga, fiebre, dolores musculares, náuseas, vómitos y diarrea.

Reacciones menos comunes pero graves

Estos medicamentos también pueden dar problemas más graves. Entre ellos hay llagas en la boca y en la piel, que pueden acabar en infección. También presión arterial alta, insuficiencia cardíaca congestiva, ataques cardíacos y enfermedad pulmonar inflamatoria.

Pueden dar reacciones alérgicas mientras recibe el medicamento. Van de leves a graves. En pocos casos, la reacción es tan grave que pone en riesgo la vida.

Algunos pueden dar el síndrome de fuga capilar. En él, el líquido y las proteínas se salen de los vasos sanguíneos más pequeños hacia los tejidos de al lado. Eso baja la presión arterial a niveles peligrosos. También puede darse el síndrome de liberación de citocinas, aunque suele ser leve. Las citocinas son sustancias del sistema inmunitario. Una subida brusca de sus niveles puede causar fiebre, náuseas, dolor de cabeza y sarpullido. También latidos rápidos, presión arterial baja y falta de aire.

Las reacciones pueden ocurrir durante el tratamiento o después. Por eso, si se siente mal, avise enseguida a su equipo de atención médica.

Cuándo buscar ayuda antes

  • Llame al 911 o acuda a una sala de emergencias si se le hinchan los labios, la lengua o la garganta, si respirar se vuelve difícil, o si se siente a punto de desmayarse durante la dosis o poco después. Las reacciones alérgicas a estos medicamentos suelen ser leves, pero unas pocas ponen la vida en peligro.
  • Llame al 911 o acuda a una sala de emergencias si en las horas siguientes al tratamiento empieza un latido fuerte y acelerado, desmayo o un sarpullido que se extiende rápido. Así suele empezar el síndrome de liberación de citocinas.
  • Hable con su equipo de oncología en cuanto empiece, de día o de noche, si le da fiebre o escalofríos con temblor después de una dosis. Los CDC tratan la fiebre durante el tratamiento del cáncer como una emergencia médica, porque la infección avanza rápido cuando los recuentos están bajos. Si no consigue hablar con ellos pronto, vaya a urgencias y diga que está en tratamiento contra el cáncer.
  • Avise a su equipo el mismo día si en los días siguientes a una dosis se siente inusualmente cansado, adolorido o con náuseas, o si sale un sarpullido leve sin fiebre.
  • Avise a su equipo en uno o dos días si salen llagas en la boca o en la piel, si el sitio de la aguja sigue rojo y doloroso, o si la presión que se mide en casa está más alta que antes.

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